martes, 3 de abril de 2012

Cristo de la Buena Muerte


Poema y Edición: Carmen Aguirre


SONETO

Media tarde, el sol se oscureciera...
rajando el aire, como puñal de hielo,
un toque de campana llama a duelo
porque Cristo expiraba en primavera.

Se hizo su voluntad, -ya se cumpliera-
la tierra estremeció, rasgose el velo,
y a los pies de la Cruz y sin consuelo
quedó una Madre en soledad postrera.

Mana un silencio adolorido y fuerte,
la vida, aunque parece, no ha acabado
y sin embargo el Hijo yace inerte.

La redención nos vino de tal suerte...
haciéndose la luz, borró el pecado
la gracia vencedora de su muerte.