viernes, 25 de marzo de 2011

La guerra de Libia duplicará el coste inicial previsto por el Gobierno



La intervención militar en Libia va a costar, según ha estimado el Gobierno, unos 25 millones de euros. En ellos estaría incluido el despliegue completo, formado por una fragata, un submarino, cuatro cazabombarderos F-18, un avión de vigilancia marítima CASA CN-235 y otro avión Boeing 707 de reabastecimiento en vuelo.

El dispositivo aeronaval frente a las costas libias no parece, en principio, ni muy numeroso, ni excesivamente caro de mantener. Eso hasta que se hacen los números pertinentes. Hay que empezar por separar las distintas unidades de las que se compone el contingente español y el coste aproximado diario de cada una de ellas.

F-18: 20.000 euros por hora de vuelo

Los cuatro cazabombarderos F-18 del Ala 12 del Ejército del Aire son aviones de combate de altas prestaciones... Y de alto coste. Aparte de su precio en el mercado (entre 30 y 60 millones de dólares dependiendo de la versión) y del entrenamiento de los pilotos, mantener un F-18 en el aire cuesta, según estimaciones efectuadas por el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), unos 20.000 euros por hora sólo en combustible, que no es queroseno cualquiera sino JP5, un fuel específico para este tipo de aeronaves.

Los cazas españoles están acuartelados en una base militar en Cerdeña (Italia), la instalación OTAN más cercana a Libia. Primero ha habido que trasladarlos hasta allí, lo que implicó su reabastecimiento en vuelo, una tarea que llevó a cabo el Boeing 707 cisterna del Ejército del Aire, incluido dentro de la operación y que, según creen los expertos del GEES, servirá "exclusivamente para uso de nuestros aviones".

Una vez en allí la labor de estos cazas es vigilar que en la zona de exclusión aérea se cumpla la resolución de la ONU. Esta zona cubre dos tercios de un país que es inmenso, por lo que los aliados se lo tienen que dividir en zonas que cubren con vuelos de patrulla. En el caso de que un caza aliado detecte presencia aérea hostil del Gobierno de Gadafi tiene la orden de disparar. Pero para que sea efectiva la patrulla hay que estar presente en el área durante las 24 horas del día.

Si, por ejemplo, nuestros cuatro cazas realizan todos los días una patrulla de dos horas de duración el coste en combustible de la misma sería de 160.000 euros diarios. Si las operaciones aéreas se prolongasen durante tres meses, dicho coste se dispararía hasta los 14,4 millones de euros. Si la patrulla fuese de cuatro horas –o dos patrullas diarias de dos horas de duración– el coste de los F-18 se acercaría a los 30 millones de euros, 28,8 millones exactamente, casi cuatro millones más de lo que dice el Ministerio de Defensa, que apenas prevé un mes de operaciones aéreas en función de los estipulado por las resoluciones de la ONU.

Al combustible habría que añadirle el personal, que cobra dietas especiales en este tipo de operaciones, dietas que ascienden a los 300 euros por persona y día. Como los cuatro cazas precisan de un equipo de apoyo en tierra de unas 250 personas, las dietas supondrán casi 30.000 euros extra por persona durante los tres meses previstos por el Gobierno. Esos 30.000 per capita se convertirían 6,7 millones de euros en el capítulo de personal sólo para el equipo de tierra. Luego, sumando los conceptos nos encontraríamos con que tener a los cazabombarderos patrullando en Libia costaría a los contribuyentes entre 21 y 35 millones de euros, siempre y cuando los vueltos se extiendan durante tres meses.

Entre 4 y 8 millones de vigilancia marítima

Excluyendo al Boeing 707 cisterna (que también gasta –y mucho- queroseno), la otra unidad del Ejército del Aire que se encuentra en Libia es un avión de reconocimiento marítimo CASA CN-325. Este avión, de fabricación española, es un turbohélice concebido como aeronave de transporte ligero marítima. Su misión forma parte del bloqueo naval de los puertos gubernamentales, que lleva a cabo junto a la Fragata Méndez Núñez y el submarino S-74 Tramontana.

Cada hora de vuelo del CN-235 cuesta, siempre según el GEES, unos 12.000 euros. Si la aeronave efectúa cuatro horas de patrulla diarias sobre el mediterráneo la factura de combustible se disparará a los 48.000 euros cada día y a 4,3 millones de euros al cabo de los tres meses de operación. Si las patrullas se alargan hasta las ocho horas –o hace dos patrullas de cuatro horas– este coste se dispararía por encima de los 8,6 millones de euros.

150.000 euros diarios de dispositivo naval

Mantener al Méndez Núñez y al Tramontana en Libia durante tres meses va a costar a los españoles 15 millones de euros, es decir, según ha estimado el GEES, unos 150.000 euros diarios más 1,5 millones que ha costado desplazarlos hasta allí. El Méndez Núñez se encontraba en El Ferrol antes de la crisis y el Tramontana en su base de Cartagena.

Los marineros y oficiales a bordo de las dos unidades cobran, además, dietas y un plus especial por estar en zona de guerra, de modo que esos 15 millones podrían ser algunos cientos de miles más incorporando al cálculo los gastos extra de personal.

Nos encontramos, por lo tanto, y siguiendo las estimaciones realizadas por el GEES, ante un escenario bélico que, aunque lejos de los más de 450 millones de euros que cuesta la guerra de Afganistán, supone un coste considerable y mucho mayor del que el Gobierno ha anunciado.

Entre 40 y 52 millones de euros los tres primeros meses y siempre y cuando no se produjese acción bélica alguna, es decir, que los cazas o la fragata se viesen obligados a abrir fuego. Si tuviesen que emplear munición el coste se dispararía sensiblemente. La opinión del GEES es concluyente: "Es posible que si participamos activamente en el bloqueo, (los costes) aumenten".

Libertad Digital.