martes, 21 de septiembre de 2010

Inconformismo por Bandera



Es imposible sentirse indiferente después de escuchar palabras de honor y velentía; de frases creadoras de una gesta como la que aconteció en el lugar donde hoy nos encontramos hace más de dos siglos. Testigos mudos a nuestro alrededor lo sentencian.

Y es que resulta, cuanto menos, sorprendente que esos anónimos asturianos a sabiendas de que su osadía los conduciría a una muerte segura, no pensaron ni un sólo momento en dejar su tierra a merced del invasor pues la palabra miedo no existió en la lengua española durante mucho tiempo. Fuimos vencidos, sí, pero nunca humillados.

Está claro que vivimos una época en la que priman otros intereses y, suena extraño decirlo,valores. Y digo que suena extraño porque soy de esos que relaciona la palabra valor con la honestidad, el sacrificio o el sentimiento.... ¿ donde quedaron ahora?

Su sangre es la nuestra. Pocos somos conscientes del legado que hemos heredado y debemos preservar. Solamente por ello hemos de mantener la vista al frente y no mirar atrás salvo cuando se trate de tomar ejemplo y recordar lo que un día fuimos.

Sé que las palabras se las lleva el viento, que es demasiado fácil hablar y decir esto o lo otro, pero los hechos permanecen y condicionan lo que será el incierto destino de una tierra tan castigada como la nuestra.

Lo que deseo transmitir son palabras de esperanza en unos tiempos en los que los únicos portadores de ese espíritu somos los hombres y mujeres que hoy nos negamos a olvidar la historia que engendró nuestra raza.
Luchemos contra el abandono de nuestra gente, por su dignidad y memoria, por su obra, contra acomplejados y traidores a nuestra esencia; luchemos por nuestra tierra, por nuestra gente, por el pasado , el presente y el futuro.
Que la palabra miedo tampoco exista para nosotros.
Somos quienes escribiremos las nuevas páginas de la historia.