viernes, 6 de mayo de 2011

Anecdotas. La Batalla entre Legionarios y Regulares (Cte. Cruz)


El director de la película Zarak Khan, superproducción americana sobre guerras coloniales en la India, había solicitado 400 legionarios para que trabajaran como extras en el rodaje y con la correspondiente autorización del mando, allá se trasladó la VII Bandera, cuyos componentes, luciendo uniformes ingleses, atacaban a los insurrectos indios en Zarak Khan, que en realidad eran soldados moros de la guardia del Jalifa y de un Tabor de Regulares de Caballería. Estábamos acuartelados en el Krimda y siempre iban al rodaje los mismos puesto que los destinos de la Bandera como escribientes, vigilantes, rancheros, enlaces, etc., nos teníamos que quedar en el acuartelamiento, pero, en las ganancias participamos todos, según un baremo que estableció el Comandante Villalobos (a mí me correspondieron setecientas y pico de la época, ¡una fortuna!).

Todos tenían instrucciones aproximadas sobre el lugar en que habían de simular la muerte en el combate, pero es el caso que la mayoría morían nada más empezar el movimiento. Cuando al fin el equipo técnico logró cierta coordinación, se produjo otro problema, los muertos de pacotilla aprovechaban para tomar el bocadillo, lo que vino a popularizar en el Tercio el grito de ¡ese muerto, que se esté quieto!. Las chicas del equipo de atrezzo, según la generalidad de los legionarios, estaban que estallaban, así que todos los días, o casi todos, tenían que reponer los botones dorados en las casacas rojas, porque se habían caído, mire que cosas.

El Capitán jefe de expedición y los Tenientes de la Bandera contemplaban preocupados al lado del Director el avance de sus ingleses de pega entre las explosiones y el humo de los hornillos de pólvora que simulaban los impactos de artillería y, posteriormente, la batalla campal entre legionarios y regulares que se sacudían estopa para parar un tren. El Director daba gritos en inglés entusiasmado. ¿Qué dice ese tío?. Interrogó el Capitán. Que nunca ha visto a los extras pegar tantas leches como aquí, tradujo a la pata llana un Teniente políglota. ¡Nos vamos a quedar sin Bandera!. Exclamó el Capitán preocupado. Imposible, mi Capitán, intervino un Alférez, ya el Jalifa se ha quedado sin escolta y los Regulares de Larache sin un Tabor.

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