martes, 27 de septiembre de 2011

La Cantinera



Desde el siglo XV en que se crearon aquellos Tercios que tanta fama dieron a nuestra Infantería, y aún antes de constituirse los Ejércitos permanentes, surgieron una serie de paisanos llamados "vivanderos" que seguían a las tropas en campaña, vendiéndoles al por menor comestibles y toda clase de géneros de primera necesidad, en especial bebidas, dando origen a las cantinas y cantineros que se establecieron más tarde en campamentos, cuarteles, destacamentos, etc. cuando la actividad militar quedaba reducida a la vida sedentaria de guarnición. Aquel paso paulatino de una a otra figura, con el tiempo llegó a reglamentarse, teniendo que recaer en "persona de notoria buena conducta y probada honradez, debiendo preferirse siempre los sargentos, cabos o soldados licenciados del Ejércitocon buenas notas". Se fijaron sus funciones, horarios, precios, peso y calidad de sus artículos, los de obligada existencia, beneficios, inspecciones sanitarias y aseo y cuidado de los locales que ocupaban. Aquellas cantinas se convertirían en Hogares del soldado y hasta en cafeterías, con biblioteca, radio, cine, televisión, charlas y conferencias, sala de juegos, etc. para hacer más confortable la vida del soldado durante la obligada separación de los suyos, fomentándose además la amistad y el compañerismo.

Con el tiempo apareció la cantinera (por definición, mujer que tiene por oficio servir bebidas a la tropa durante las acciones de guerra), generalmente esposa o hija de algún Sargento licenciado, cuyo beneficio económico ayudaba a terminar el mes. La cantinera como integrante del

Ejército fue institucionalizada en Francia hacia 1830 en la guerra de Argelia, donde de ser simple seguidora de los soldados en campaña recogiendo y usando prendas de desecho fue adquiriendo personalidad propia siendo reconocida oficialmente y con derecho a ración y uniforme y estar casada con un militar subalterno. Pocos años después, concretamente en nuestra guerra de Marruecos en 1859-60, España también las adoptó, dotándolas de un uniforme informal análogo al de su Cuerpo, que consistió en sombrero, pantalón rojo de la Infantería de línea, falda y delantal cortos y corpiño; y el establecerse el traje de rayadillo, pantalón y polainas del mismo género, guerrera ceñida, falda corta, delantal y gorro con vivos rojos (verdes en los Batallones de Cazadores).

Entre aquellas primeras cantineras (1859-60) ganó celebridad la llamada Ignacia Martínez, que con riesgo de su vida salvó la de un oficial herido. Años más tarde en la Campaña del Rif de 1909 se popularizó Asunción Martos, que lo fue del Batallón de Cazadores de Talavera, de la cual en el Museo del Alcázar de Toledo se conserva un retrato vestida de uniforme, todavía se la recordaba porque el vino que vendía "no era ni blanco, ni tinto, ni de otro color" aunque le pedían que "echara media de vino al porrón". Sobre el año 1920 Vicenta Bardies Salmero, de 17 años, nacida en la almeriense localidad de Berja se sintió fuertemente atraída por recién creado Tercio y saltando a África se empleó en Tahuima (Melilla) como encargada de la limpieza del Bar de la 1ª Bandera donde el Comandante Don Vicente Rojo la bautizó como "La Peque".